Feminidad y Feminismo

Por: Isabella Menegazzo

¿Qué significa para nuestra generación el “Día de la Mujer” en una época en la que el feminismo se viste o “desviste” de un rechazo a la femineidad? Hoy queremos compartir con ustedes más sobre feminismo y feminidad en nuestros días.

Ha corrido tinta suficiente respecto a los loables fines perseguidos por el feminismo liberal, iniciado por las sufragistas a principios de siglo. Aproximadamente 100 años más tarde, nadie duda que lo que se perseguía en aquella época eran derechos y oportunidades justos y necesarios para la mujer, que por lo demás, cabe mencionar que sigue siendo en muchos ámbitos una lucha en la que no ha de bajarse los brazos. Lo que no queda tan claro a la vista de todos es cómo esos objetivos se fueron transformando de la reivindicación de la mujer y de su rol en la sociedad a una lucha frontal en contra de la masculinidad.

La concepción de una mujer oprimida bajo el dominio del hombre opresor, se cuela en la mentalidad por muchos agujeros de nuestro lente cernidor. Bajo esta perspectiva, no solamente el hombre oprime, sino el propio carácter sexual de la persona femenina es percibido como un elemento opresor del que la mujer tiene "derecho" a ser liberada. La capacidad de la mujer de ser la única portadora de la vida nueva que surge del encuentro sexual entre un hombre y una mujer resulta, entonces, como un hecho que perpetúa la desigualdad y la discriminación.

Los valores a los que históricamente las mujeres han dado mayor atención, se consideran imposiciones de una cultura que busca mantener el estado privilegiado del hombre sobre la mujer. Y así, todo comportamiento de hombres y mujeres que sostenga que estos son diferentes y no necesariamente enemigos, se tilda de opresión patriarcal o lavado de cerebro por cortesía del patriarcado. Sin embargo, cabe la pregunta de si, como hombres y mujeres, no nos hemos dejado introducir gota a gota este lavado de cerebro que más bien busca confrontación y división en la sociedad.

¿Qué hay detrás de esta tendencia de desvalorizar el proceder de las mujeres cuando este se manifiesta en cuidado, ternura, servicio, empatía o atención hacia otros? ¿Por qué la insistencia en el carácter cultural, dicho de forma peyorativa, de un comportamiento que ha conservado a la humanidad hasta el día de hoy? ¿Qué esconde el argumento de que lo dado por la naturaleza en una mujer es un tema diferente y opuesto a lo dado por la cultura en la identidad personal?

Amplia es la respuesta a estas interrogantes, pero podemos sintetizarla en una sola: el interés de un grupo politizado que desea deconstruir la concepción de la sexualidad y el orden mismo sobre el que la sociedad ha orbitado al día de hoy. Todo nuevo orden conlleva crisis, todo paso a un estado superior es impulsado por una necesidad de crecimiento, la pregunta relevante ante este tema es si esta dinámica de confrontación nos está conduciendo hacia una mejor sociedad o acaso nos quiere devolver al "status quo" de quienes prefieren sacudirse la responsabilidad de su propia vida, identificando como opresor y culpable de todos los males al hombre, a la clase social superior o a Dios mismo.

No sería acaso más propio del "Día de la Mujer," reivindicar la femineidad que son los pulmones de nuestra sociedad, exaltando el aporte de millones de mujeres que por medio de su lucha y entrega, en el curso de la historia, han sabido poner de manifiesto en acciones concretas en este mundo grandes valores como la justicia, la armonía, la reconciliación, la ética del cuidado de los más vulnerables, la trasmisión y enseñanza del bien y de la verdad hacia las nuevas generaciones.

¿No sería acaso dar un paso hacia un estado superior reconocer el carácter complementario que como seres de entrega hombre y mujer poseen?

Este sería un mundo mejor si reconocemos qué tanta necesidad tiene el mundo de la mujer como la mujer hombre y viceversa.

No existiríamos si no fuese por tal complementariedad que supera el ámbito de la biología. Hoy más que querer negar y erradicar todo fruto de tal complementariedad, necesitamos exaltar el hecho de que la verdadera acogida entre hombre y mujer es la que exaltará la dignidad de toda persona. Sólo la mujer que se sabe reconocer y respetar a sí misma en su diferencia sabe reconocer y respetar al otro en su diferencia.

Decir que las mujeres somos completamente distintas a los hombres no es un insulto, es una exaltación de la diferencia. Que la estructura personal y la dignidad es la misma, no está en discusión. Que la inteligencia, la afectividad, la psique, la corporeidad se manifiesta, modula y experimenta de modo completamente diverso, no es descubrir el agua azucarada. Lo que parece novedoso hoy es la actitud de la mujer que sabe que merece una oportunidad en el mundo laboral sin por ello tener que renunciar a su posibilidad de portar vida. Lo que parece extraño para muchas hoy es que no tenga que asemejarse a un hombre para hacer un aporte único e irrepetible en el mundo. Moderna sería la claridad de que la mujer no necesita competir, a la manera del hombre, para ser competente.

Lo que suena escandalizante para más de alguna, es que los hombres en su vida no solo enriquecen su existencia, sino le abren la posibilidad de ser mejor precisamente por la invitación a acoger y recibir al otro en su diferencia. Le invitan a ser lo que no es por si sola sino solo por medio de un "nosotros". Lo que para algunos hombres sería refrescante es hacerse conscientes de que no son menos responsables que las mujeres de sacar adelante la vida que engendran. Lo que verdaderamente nos haría crecer como sociedad, sería vivir en actitud de salida y encuentro hacia el otro, en lugar de seguir alimentando una actitud barbárica de dominar y destruir al otro para poder exaltar el yo.

Se hace necesario exaltar la femineidad, que no se entiende del todo si no es en interdependencia con la masculinidad. Se hace necesario celebrar la igual dignidad dentro de las diferencias. Se vale alegrarse y gozarse en la complementariedad, caminamos a un mundo mejor si hablamos de exaltar la femineidad en lugar de pelear contra la masculinidad.

¡Feliz día de la mujer!

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